Nota de Prensa

El pasado 11 de agosto en Cali-Colombia, las Mesas de Economía Feminista y del Cuidado territoriales (Bogotá, Cauca, Valle del Cauca, Buenaventura, Chocó, Nariño, Santander, Risaralda y Antioquia) asistieron a un encuentro convocado por la Gerencia del Sistema Nacional de Cuidado de la Vicepresidencia de Colombia en el marco del diseño del Sistema Nacional de Cuidado.
La Vicepresidencia presentó las generalidades del Sistema Nacional del Cuidado en torno a tres componentes: 1) ¿por qué un Sistema Nacional de Cuidado?, 2) el Sistema Nacional de Cuidado en el gobierno del cambio y 3) Prioridades en el corto plazo. A partir de ello, se desarrolló un taller con el fin de identificar cuáles son las principales problemáticas para lograr el reconocimiento, la redistribución, la reducción, la representación y la recompensación del trabajo de cuidado (no remunerado y remunerado). Las integrantes de las Mesas plantearon algunas posibles soluciones o propuestas para afrontar estas problemáticas desde el Sistema Nacional de Cuidado.
El ejercicio permitió sentir, escuchar y percibir la diversidad de conocimiento que se nutre de las diferentes experiencias, contextos y realidades que cada Mesa vive en su territorio. Además, si bien las voces de las Mesas representan un sector de la sociedad civil experto en temas de la economía del cuidado y economía feminista, cada Mesa es un espacio distinto, unas más académicas y otras reconocidas por su trabajo con organizaciones de base, lo que le brinda esos distintos colores y formas al debate.
Algunas de las principales problemáticas identificadas fueron:
- Falta de reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado cómo trabajo, cómo derecho y su contribución al sostenimiento de la vida.
- Ausencia de autorreconocimiento de las personas cuidadoras sobre su trabajo.
- Existe una cultura machista, patriarcal y racista que refuerza la división sexual del trabajo y los roles de género.
- Falta de información estadística sobre los efectos de los roles de género y el cuidado sobre las mujeres (sobre todo rurales).
- Feminización de la pobreza e infraestructura pública insuficiente que pueda redistribuir el trabajo de cuidado.
- A las mujeres el mercado laboral les cobra la decisión de cuidar lo que resulta en una disminución de la experiencia laboral y en la cotización de la seguridad social.
- Falta de garantías laborales para las cuidadoras (salud, pensión) lo que profundiza la precariedad de este trabajo.
- Falta de mecanismos de representación situada fuera de la representación sindical, por ejemplo, los casos en que no hay un empleador/s claro con quien se pueda negociar (caso trabajadoras domésticas).
- Ausencia de miradas diversas del cuidado que sean descentralizadas y situadas (ej. Actividades de cuidado en poblaciones étnicas y rurales).
- Por último, la pobreza de tiempo, la precariedad laboral e informalidad limitan los ejercicios de representación y organizativos para la incidencia en política pública y exigencia de derechos.
Queremos resaltar que, aunque este espacio se gesta gracias a la labor y decidida voluntad política de la Vicepresidencia para coordinar, fomentar y atender las diversas voces surgidas en este enriquecedor debate, marcado por su diversidad de conocimientos, este encuentro también surge como resultado de la confluencia de esfuerzos y logros históricos de los movimientos feministas y de mujeres en Colombia.
Merece la pena recordar que nuestra presencia en este espacio es el fruto de una serie de hitos alcanzados por los movimientos. Entre ellos se incluyen logros significativos, como la introducción de las primeras preguntas relacionadas con el cuidado en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) en 2007. Asimismo, la Ley 1413 de 2010 representa un hito al obligar al Estado a medir el uso del tiempo a través de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) e integrarlo en el cálculo de las Cuentas Nacionales.
La creación y fortalecimiento de las Mesas de Economía Feminista y del Cuidado a nivel territorial quienes desde la sociedad civil han logrado tener incidencia y veeduría sobre políticas públicas de cuidado y han promovido el tema de la economía del cuidado en organizaciones de base, academia y sector público. Adicional, este camino también ha ido de la mano de algunas/nos congresistas quienes han apoyado para incorporar estos temas en la agenda legislativa.
Nuestra aspiración es continuar contribuyendo colectivamente a la construcción de un Sistema Nacional de Cuidado que efectivamente reconozca, recompense, reduzca y redistribuya el trabajo de cuidado, el cual históricamente ha recaído de manera desproporcionada en las mujeres. Este enfoque se fundamenta en una perspectiva comunitaria, feminista y antirracista, que busca transformar la dinámica actual.
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